Una reflexión para la piromanía indiscriminada, que cada tanto exalta infantilismos

Tres referentes de la Iglesia Católica en distintos puntos del país coincidieron en señalar cuestionamientos hacia la baja de la edad de imputabilidad y consideran que no solucionará los problemas de inseguridad.

DIEGO FERNANDEZ – Salto,  DEMIR PEREYRA – Fray Bentos,  RICARDO ALMADA – Maldonado

MONSEÑOR GALIMBERTI -  “Habrá que encontrar otros caminos”

El obispo de Salto, monseñor Pablo Galimberti, consideró que la rebaja en la edad de imputabilidad “no soluciona el problema de los menores infractores”. Quien encabezala Diócesislitoraleña piensa que es necesario reforzar los valores familiares y fomentar la educación y generar redes que contengan.

“Bajar la edad de imputabilidad de los18 alos 16 años a través de una reforma constitucional, permitiría a los jueces aplicar sanciones más duras a menores infractores. Pero hay un problema real de inseguridad, que no está resuelto y que involucra a menores de edad y que no tiene una respuesta adecuada desde el sistema judicial. Hay también en la gente una reacción espontánea y hasta esperable, cuando, por ejemplo, un menor dispara a quemarropa ante una mínima insinuación de resistencia. La pérdida de un familiar o vecino, que cumple un trabajo honesto, en circunstancias de un atraco, rompe cualquier lógica que se pretenda encontrar. La sensación de impotencia puede ser enorme”, sostuvo.

Consideró que el problema de la adicción a las drogas incide. “Hay menores de 12 y 13 años que roban para comprar drogas. Ante hechos como estos, salta a la vista que la rebaja de la edad de imputabilidad dejará intactos a estos menores, a los cuales habrá que encontrarles otros caminos. No hay que cargar las tintas hacia los más débiles o más vulnerables de la sociedad, como pueden ser los menores infractores. Hay que encontrar otros caminos, que no son precisamente bajar la edad de imputabilidad”, sostuvo Galimberti.

Afirmó que el sistema carcelario no da las señales más positivas para la rehabilitación de esos adolescentes y equiparar a los menores de 16 años con los que están en las cárceles “no aparece como la mejor solución”.

Galimberti señalo que “resulta evidente la desolación de estos menores, muchas veces abandonados por sus padres o enviados a delinquir por adultos” y volvió a preguntarse “¿qué eficacia pueden tener unas horas al día en una escuela, frente al resto de las horas del día donde un niño o adolescente está libre y sin ninguna autoridad que marque prioridades y límites?” Acotó que “educar es una tarea primordial de cada familia y centro educativo pero la situación cultural que hoy campea no augura buenos resultados. Lo digo con el dolor y la cuota de responsabilidad que también me toca a mí. ¿Qué hacemos para fortalecer espacios educativos, en primer lugar el hogar y la familia, el barrio, para generar redes que contengan y disciplinen? Además de firmar, ¿qué más podemos pensar entre todos?”

MONSEÑOR JOSÉ LUIS SANCHIS – “¿Por qué siempre se acusa al gurí de barrio?”

Monseñor José Luis Sanchis, que desde hace 43 años se desempeña en Fray Bentos y está al frente dela Parroquiadela Iglesia NuestraSeñora del Pilar, afirma que “la baja de la edad de imputabilidad para poder castigar con mayor severidad a alguien porque comete un delito no va a solucionar el problema de la inseguridad”.

Opina que en los países donde hay pena de muerte la criminalidad no baja, porque cuando alguien va a cometer un delito sabe que está “rifado” y “no lo ataja nada ni nadie”, por lo que directamente mata.

No es que se castigue más o se castigue menos, sin apuntar a la responsabilidad, dice Sanchis. “Hay que saber marcar las responsabilidades cuando son niños, adolescentes y adultos. Eso lo hacen la familia y el entorno, la sociedad, los amigos y el pueblo, ellos son los que hacen sentir cuando las cosas se hacen mal y nada tiene que ver la edad. No creo que bajar la edad de imputabilidad modifique conductas humanas y, en consecuencia, frene el delito”, indicó.

Afirma que lo mejor es atacar las bocas de venta de droga y se pregunta si la sociedad no tiene las herramientas para descubrir dónde está la pasta base. “Si los jóvenes de 14 años saben quién se las vende, no entiendo cómo quienes están a cargo de la investigación pueden no saberlo. Se pretende penar a los jóvenes y no se ataca con la misma dureza a los responsables que les proporcionan la droga que los va a exacerbar”, indicó. “¿Por qué los grandes nunca caen? ¿Por qué siempre se acusa al gurí de barrio que vive en las zonas de menor protección social? ¿Cuántos andan en un vehículo último modelo por esos barrios?”, inquirió. No cree que la baja de la edad de imputabilidad sea la solución. “La mugre de la sociedad no está en los más humildes. Hay quienes provocan la reacción de quienes están en un estrato inferior”, sentenció.

MONSEÑOR RODOLFO WIRZ – “Internación prolija  y que rehabilite”

El obispo dela Diócesis Maldonado-Rocha, monseñor Rodolfo Wirz, reconoció que el tema de la edad de imputabilidad de los menores es “candente” y que afecta tanto a víctimas como a victimarios y sus familias. Aclaró que en la propia Iglesia no hay una opinión común, pero desde su punto de vista habría que analizar si todas las herramientas disponibles en Uruguay se están utilizando “a full”, haciendo además hincapié en la necesidad de preservar la familia como pilar de los principios. Para Wirz, la baja o no de la edad de imputabilidad penal de los menores es un tema discutible y se plantea si este es el momento oportuno. Afirmó que requiere de un análisis interdisciplinario porque “hay diversos aspectos para analizar, hay que ver el punto de vista de las víctimas y sus familias, de los infractores y sus familias; una opinión desde el INAU, que es el que tiene que asumir consecuencias; desde la política, el Parlamento y el Poder Judicial”.

Asimismo se preguntó hasta dónde todas las posibilidades legales e institucionales que el Estado uruguayo tiene previsto “se están aprovechando bien” y apeló a una internación de los menores “de forma prolija, que rehabilite”.

Recordó al padre Mateo Méndez, quien mencionaba que dedicarse a los menores supone “vocación”, pero además “estar preparado para eso”, sumado a la voluntad política.

Wirz entiende que los menores internados, más allá de su edad, tienen que ser el objetivo de todas las inquietudes, el centro, “para que se cumpla la finalidad de su recuperación”, pero contemplando también “en justicia” a las familias de las víctimas. “Si se baja la edad, una cuestión opinable, que no está bien ni está mal teóricamente, hay que ver si los demás factores para llegar a una recuperación se cumplen o todo queda limitado a bajar la edad. Me quedan varias dudas: si es bueno, si es el momento, si es oportuno”, señaló Wirz.

También se preguntó: “¿Hasta dónde hay una voluntad política real, de todos los protagonistas de la sociedad, en querer crear un clima de mayor humanización?”.

Finalmente planteó otra interrogante vinculada a la raíz familiar de cada individuo: “¿Hasta dónde hay una voluntad real de toda la sociedad para que la familia sea la célula de la sociedad, o por el contrario, aunque puede sonar duro, estamos desmantelando la familia creando un pueblo de huérfanos?”.

“Si no tenemos una familia que desde el vamos nos va dando un ambiente de valores que se comparten ­y estoy hablando de una familia que es hombre y mujer en una relación estable, formalizada, complementándose­, si esto no es el eje de la sociedad, dentro de un tiempito todavía vamos a lamentar más problemas, o sea que la seguridad tiene que ver no solo con las cautelas, sino con la familia”, auguró.

 

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